Nexans repara el enlace eléctrico submarino de Corfú tras el daño de 2024 y refuerza sus capacidades IMR.

Nexans repara el enlace eléctrico submarino de Corfú tras el daño de 2024 y refuerza sus capacidades IMR.

Nexans ha completado la sustitución de un tramo del cable submarino SCFF de 145 kV que suministra electricidad a la isla griega de Corfú, después de que la infraestructura resultara dañada en 2024 por el ancla de una embarcación. La intervención ha permitido recuperar una conexión estratégica para la isla con garantías de seguridad y fiabilidad.

Un proyecto crítico ejecutado entre marzo y noviembre de 2025.

El trabajo fue encargado por el operador del sistema de transmisión IPTO (Independent Power Transmission Operator) y se puso en marcha en marzo de 2025. La actuación finalizó con éxito en noviembre de 2025, cumpliendo el calendario previsto y sin incidentes de seguridad, según detalla la compañía.

Coordinación y medios especializados en una operación compleja.

La sustitución se llevó a cabo a bordo del buque Nexans Skagerrak y requirió la colaboración de distintos equipos y departamentos, desde la movilización inicial hasta el cierre final del proyecto. Nexans destaca que la coordinación con IPTO fue clave para mantener un ritmo de ejecución eficiente en todas las fases.

IMR: inspección, mantenimiento y reparación para reducir tiempos de parada.

Este caso de éxito se enmarca en la estrategia de Nexans para reforzar sus servicios de IMR (Inspección, Mantenimiento y Reparación), orientados a responder con rapidez ante incidencias en infraestructuras submarinas. La compañía subraya que, sin un plan de contingencia, líneas de transmisión submarina pueden quedar fuera de servicio durante largos periodos, mientras que los contratos IMR ayudan a reducir riesgos mediante inspecciones periódicas, mantenimiento proactivo y una respuesta más ágil ante incidentes.

Con una trayectoria internacional que incluye operaciones en Asia, África, Europa y la región del Mar del Norte, Nexans señala que su experiencia acumulada —más de 40 años y más de 50 empalmes de reparación en el mar— respalda su capacidad para intervenir incluso en condiciones meteorológicas complejas.