Nexans impulsa una electrificación circular basada en cables bajos en carbono y cobre reciclado.

La transición energética necesita más redes, más renovables, más movilidad eléctrica y más infraestructuras capaces de sostener una demanda creciente de electricidad. Pero este avance plantea un reto de fondo: la electrificación depende de materiales estratégicos, especialmente del cobre, cuya disponibilidad será cada vez más crítica en los próximos años.
Nexans aborda este desafío en su position paper “Reciclaje, economía circular y productos bajos en carbono”, donde defiende una electrificación circular basada en cables bajos en carbono, cobre reciclado y modelos industriales capaces de reutilizar materiales al final de su vida útil.
El muro de las materias primas.
La demanda mundial de cobre podría alcanzar los 40 millones de toneladas en 2030, mientras que la capacidad de producción se situaría en torno a los 33 millones de toneladas. Esto implica que el mundo tendría que añadir aproximadamente 10 millones de toneladas de suministro en apenas una década, un crecimiento que históricamente ha requerido cerca de veinticinco años.
Esta brecha no es coyuntural, sino estructural. El aumento de redes inteligentes, instalaciones renovables, sistemas de almacenamiento y vehículos eléctricos exige una cantidad creciente de metales, mientras que la capacidad minera instalada se acerca a sus límites y puede generar volatilidad de precios y riesgos de suministro.
Un modelo lineal que ya no responde al futuro.
Durante décadas, el desarrollo de infraestructuras se ha basado en un modelo lineal: extraer, producir y desechar. Sin embargo, este enfoque resulta cada vez menos compatible con las necesidades de seguridad energética, descarbonización y eficiencia de recursos.
Además, buena parte de la huella de carbono de una red eléctrica se genera antes incluso de instalar el primer cable, durante la extracción y transformación de los metales. Por ello, reducir el impacto ambiental de las infraestructuras exige actuar desde el origen de la cadena de valor.
La economía circular como estrategia industrial.
Para Nexans, la electrificación del futuro debe ser industrialmente soberana, baja en carbono y circular. La compañía plantea la economía circular y la descarbonización no como obligaciones aisladas, sino como elementos integrados en el centro de su estrategia industrial.
Su integración vertical, que llega hasta sus propias fundiciones, permite reciclar internamente cobre y aluminio, transformando el metal al final de su vida útil en un recurso estratégico. Este enfoque reduce la dependencia de cobre virgen importado y convierte las llamadas “minas urbanas” en una fuente clave para alimentar nuevos procesos productivos.
Objetivo: 25% de cobre reciclado en 2028.
Nexans ha definido compromisos cuantificados dentro de esta estrategia. Entre ellos, alcanzar un 25% de cobre reciclado en sus cables de aquí a 2028 y avanzar hacia la neutralidad de carbono en 2050.
Estos objetivos reflejan una hoja de ruta en la que el reciclaje deja de ser un complemento y pasa a convertirse en una palanca industrial para asegurar recursos, reducir emisiones y acompañar el crecimiento de la electrificación.
Tres pilares para una electrificación circular.
El position paper identifica tres grandes líneas de actuación para avanzar hacia una electrificación más circular. La primera se centra en crear nuevos circuitos y nuevas fuentes de materiales reciclados. En este ámbito, el servicio CableLoop recoge residuos de cables y cables obsoletos en obras y determinados distribuidores, con trazabilidad completa del proceso de reciclaje.
La segunda línea consiste en integrar materiales reciclados en los productos. Los conductores metálicos representan entre el 70% y el 90% de la huella de carbono cradle–to-gate de un cable, por lo que el uso de cobre y aluminio reciclados se convierte en una de las vías más eficaces para descarbonizar las soluciones eléctricas.
La tercera línea apuesta por desarrollar ecosistemas bajos en carbono, facilitando a los clientes datos ambientales de producto verificados. Con su Programa bajo en carbono, Nexans ayuda a tomar decisiones más sostenibles y a alimentar los informes de carbono de sus clientes.
Colaboración y circuitos cerrados de reciclaje.
La colaboración con RTE, operador de la red de transporte eléctrico en Francia, ilustra el potencial de los circuitos cerrados. Junto a esta entidad, Nexans ha creado un modelo que reincorpora directamente el aluminio procedente de cables de alta tensión desmantelados a la propia red eléctrica.
Este tipo de iniciativas demuestra cómo los materiales recuperados pueden volver a utilizarse en infraestructuras críticas, reduciendo residuos y favoreciendo una electrificación menos dependiente de la extracción primaria.
Más allá del metal: polímeros y trazabilidad.
La circularidad no se limita al cobre y al aluminio. Nexans extiende esta exigencia también a los materiales de aislamiento, con 13.000 toneladas de polímeros recicladas al año.
Este enfoque integral permite abordar la descarbonización del cable desde sus principales componentes, combinando reciclaje, trazabilidad y datos ambientales para reducir la huella del producto en toda la cadena.
El doble suministro responsable.
El documento plantea una recomendación clara: mantener un suministro primario ético mientras aumenta de forma masiva la proporción de materiales secundarios procedentes del reciclaje. Esta combinación, denominada como “doble suministro” responsable, busca equilibrar crecimiento, disponibilidad de recursos y reducción de impacto ambiental.
La electrificación seguirá siendo uno de los grandes motores de las próximas décadas, pero su éxito dependerá de algo más que la velocidad de despliegue. También será necesario garantizar que ese crecimiento se produzca de forma resiliente, responsable y circular.
El residuo de hoy, el crecimiento de mañana.
Nexans sitúa la sostenibilidad y el crecimiento responsable en el centro de su estrategia. A través de iniciativas de economía circular, innovación baja en carbono y colaboración con clientes y operadores de red, la compañía busca reforzar la resiliencia de la cadena de valor y acelerar la transición energética mundial.
El mensaje de fondo es claro: para electrificar el futuro, no basta con seguir explotando los recursos del pasado. La próxima etapa de la electrificación deberá construirse sobre materiales reutilizados, productos bajos en carbono y modelos industriales capaces de convertir los residuos en una fuente real de crecimiento.











